Seoul, Corea del Sur

En el camino de vuelta hacia Latinoamérica, elegí de pasar por Seoul para ver unos de mis clientes y mi patrón en persona, además de vivir otra cultura extraña aun si sólo para unas semanas. Con suerte, tenía ocacción de quedarme en la casa de un cliente que me permitió de ahorrar un poco de dinero y ponerse el descanso al día también. Los hostales pueden cobrar un precio después de cinco meses viajando, especialmente si te despiertas a las cuatro de la mañana para trabajar.

Lo que reconocerás al principio en Seoul, aún más si has viajado a otros países en Asia sudeste es que Seoul es  de primer mundo. Todo está limpio, organizado y la presencia y uso de tecnología es prevalente. Unos ejemplos incluyen apartamentos con el suelo calentado, botones en los restaurantes para llamar al camarero, cupones electrónicos, un sistema de metro enorme con su propria aplicación para sugerir rutas y pasillos de bicicletas que iluminan después el atardecer. Todavía hay mercados llenado de gente y la gente aún se agarra a la onda espiritual y de respeto. Sin embargo, hay más orden y las pilas de productos y la gente anda llevando puesto trajes. Esa es una cosa que casi nunca verías al sur.

Otra cosa que reconocí es la cordillera y parque nacional por poco afuera Seoul y las ciudades vecinas. Corea del Sur no es un país grande, pero claramente ha hecho una esfuerza para distingue reservas naturales. Aparte de eso, la comida fue un aspecto mayor que resaltó para mí. Aunque la mayoría de la comida contiene carne o pescado, la comida vegetariana y vegana que podía agarrar fue sabrosa. En la cultura coreana, uno mis clientes me dijo que es muy importante de guardar armonía en la comida. Así que muchos ingredientes son puesto en los platos para repartir un gusto colorido y complicado. Además, siempre hay un acompañamiento llamado “kimchi” que sirve a resacar el gusto armonioso para entrarlo de nuevo de otra perspectiva.

Sobre mis clientes y lugar de trabajar, estaba muy satisfecho de poner una cara a las voces después de dos años. Estaba muy orgulloso también de ser sus enseñador y una parte de sus vidas como vi un poco del trabajo de mis clientes y la manera del que se dedican, ser responsable y productiva. Los coreanos me parecen muy simpáticos y generosos también. Para dar un contexto, si un amigo invita a una persona de salir, paga la cuenta para los dos. Cuentas separadas son más como una rareza. En general, mientras estoy hablando con mis clientes me ayudan a ganar experiencia y perspectiva relativa a mis planes en el futuro, aunque ellos me dicen con frecuencia que todavía estoy joven y me hago bien viajando. De todas maneras, me encuentro delante esta próxima etapa de mi vida todavía intentando de reconciliar cosas que a menudo son contradictorios en la práctica.

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Una publicidad en el metro de uno de mis clientes

 

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